Un hombre 15 años mayor que yo

viernes, 2 de enero de 2009

 

No hacia más de un año que iba a tomar algo en ese bar tras salir de mi jornada laboral. Como cada tarde, me sentaba en la barra a tomarme un cortado y, como siempre, a los cinco minutos entraba un hombre de unos 15 años mayor que yo. Este estaba repleto de canas, pero aún así era de lo más atractivo. Nunca habíamos intercambiado ni una sola palabra, ni siquiera saludaba al entrar en este local, sólo se limitaba a decir “un quinto” mientras se quitaba las lentes y se rascaba los ojos.

Siempre tuve la tentación de acercarme a él y poder tener así una conversación, pero nunca antes me atreví hasta ese día. Justo me acerqué a él cuando dejo caer las monedas sobre la barra y se fue escopeteado. Le seguí hasta que se paro frente a un portal. Me miró como si mirara a un extraño, pero con una mirada de “vicio”. Acto seguido, dejo caer en mis manos una llave. Abrí la puerta, entró él y me dio paso al edificio. Llamó al ascensor y me miró con cara de inocente y putero de turno mientras deslizaba su mano por mi trasero hasta llegar a mi sexo. Estaba mojada, como de costumbre. Las puertas del ascensor se abrieron y entramos.

Desabroché el pantalón y me arrodille ante su miembro, admirándolo y acariciándolo mientras le daba lametazos. Su pene era de un tamaño mediano, pero muy gordo. Seguí acariciándole hasta que se abrieron las puertas del ascensor dejándonos así en su ático. Él rápidamente me cogio en brazos y abrió y cerro la puerta de su casa ante mis espaldas.

Me dejó de pie tras esa puerta mientras me besaba y me tocaba el sexo agresivamente. Después, se deslizo hasta llegar a mi sexo y me quito los pantalones. Me beso todo el tanga hasta dejarlo mojado completamente, le daba mordisquitos y lametazos mientras yo me iba deslizando por esa puerta. Él sabia donde tocaba y sabía que me tenía que quitar ese tanga y comerme de arriba abajo, y así lo hizo. Me quito el tanga y me lamió todo mi “conejito” y todo el culo. Más tarde, deslizó su lengua por todo mi cuerpo, dejándolo todo empapado y lubricado. Me sentía con ganas de follar y comer como la más coneja de las conejas, y ahí estaba él, entretenido con mi cuerpo. Me corrí, y era ya la segunda vez.

Tuve que apartarle y arrancarle esos pantalones que ya llevaba bajados. Sonreí al ver que su calzoncillo estaba mojado y me acerque para observarlo, saqué su miembro ante mí y seguí relamiendo como había hecho en el ascensor. Abrí toda mi boca y se la comí de arriba abajo, como nunca antes lo había hecho, sin parar ni un segundo, mientras él gemía, me retiraba el pelo y me miraba con cara de “zorro”. De un golpe me apartó y me puso a cuatro patas, me dio unas palmaditas en el culo y relamió mi coño con la lengua de arriba abajo y de lado a lado. En menos de un segundo me metió toda su polla en el interior de mi sexo.

Me follaba como un animal, como el más desesperado de los hombres, como quien lleva 3 años sin follar. Me folló hasta que arranco su polla de allí y me la metió en mi boca. Volví a comérsela mientras me miraba con cara de obseso y me pellizcaba un pezón. No sentía dolor, simplemente placer. Quise y desee atragantarme con su polla, pero mientras lo pensaba se corrió en mi boca dejando así caer su semen por mis tetas y deslizándose por mi sexo.

Me cogio y me llevo hasta la ducha, donde nos duchamos juntos mientras examinaba mi cuerpo de arriba abajo y lo frotaba con la palma de su mano llena de jabón. Me vestí y me fui, dejándolo a él en aquel cuarto de baño.
Así es mi vida sexual. Una vez más mantuve sexo con un desconocido. He perdido la cuenta de experiencias como esta. Sólo se que me encanta ser una “chica” más de las que andan por la calle, hambrienta de sexo y que mantiene sexo con otras personas de la calle que también se sienten así.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

guauu que historia tan caliente, me has puesto como una moto tú

a sguir asi

Anónimo dijo...

me has puesto a cien!!